Inizia.org Rotating Header Image

De Whatsapp, Line y los principios de la gente

WhatsApp

WhatsApp

La historia se convirtió en leyenda, la leyenda, en mito; y desde el 2009, el WhatsApp fue gratis, hasta que, cuando se presentó la ocasión, decidió comenzar a cobrar.

Presentación de los hechos

De tanto decir que Hotmail iba a cerrar si no reenviabas aquel email, al final Microsoft ha decidido cerrarlo a partir de abril de 2013; la verdad es que Microsoft migra Hotmail a Outlook e integra Messenger en Skype. Lo primero le permite hacer un lavado de imagen a su servicio de webmail que no goza de buena fama y al mismo tiempo potencia la marca Outlook. Lo segundo era un paso lógico después de desembolsar 8.500 millones de dólares.

¿De tanto decir que WhatsApp dejaría de ser gratis, al final ha pasado? No. WhatsApp nunca fue gratis. Los usuarios de iOS lo han pagado desde el principio, porque están acostumbrados a pagar religiosamente; es lo que Apple les ha inculcado. En cambio en el mundo Android las cosas son gratis, y lo de pagar echa para atrás, por eso WhatsApp decidió regalar subscripciones anuales hasta penetrar en el mercado y crear una dependencia. Igual que hay señores que regalan droga en las puertas de los colegios y cuándo estás enganchado te dicen que ahora tienes que pagar por los caramelos.

Y desde hace unas semanas, los usuarios de Android han comenzado a recibir mensajes de WhatsApp anunciando la caducidad de su subscripción, y conminando a pagar 0,89€ por una subscripción de un año, lo que ha levantado un nuevo movimiento de Indignados que deciden acampar en Line.

El modelo de negocio de WhatsApp y cada día el de más startups

Según la Wikipedia, la empresa creadora WhatsApp Inc., fue fundada por Jan Koum y Brian Acton, que anteriormente habían trabajado en Yahoo. Debió ser la típica startup de Sillicon Valley, con personas que tenían una idea, buscaron financiación y la pusieron en marcha. Según la misma fuente, en 2012 WhatsApp Inc. había recibido inversiones por valor de 8 millones de dólares de la empresa Sequoia Capital, un fondo de inversión de riesgo. Para quién no sepa como funcionan estos fondos, que se documente, y descubrirá que están formados por personas o empresas con dinero ocioso, y que movidos por su propia codicia invierten en estos fondos que a su vez invierten en negocios. La naturaleza de los negocios puede ser tan turbia como la moral de cada uno.

El 30/01/2012 lainformación.com publicaba un artículo donde contaba el modelo de negocio de WhatsApp. Pero este modelo de negocio seguramente sea el mismo que mueve la mayoría de las startups tecnológicas de la actualidad: Facebook, Twitter, Instagram, Pinterest, Tuenti, etc. Todas buscan empezar de la nada y triunfar para que algún pez grande les compre o invierta en ellos. Al igual que toda persona querría ganar más dinero para poder hacer lo que quisiera: ganar aún más dinero o paliar el hambre en el mundo.

La idea de WhatsApp no era nueva. Desde antes del ICQ, pasando por el Messenger, Skype, Gtalk y Mensajería de BlackBerry entre otros, la principal diferencia de WhatsApp y la que probablemente la catapultó al éxito, era la ausencia de registro: solo es necesario descargarse la aplicación y ella sola genera una cuenta vinculada al número de teléfono. Una tontería genial.

Al principio de WhatsApp, la penetración de los smartphone aún era baja, y lo normal era tener a los cinco o seis amigos más techies para poder hablar. El resto de tus amigos seguían dispersos en Messenger y Gtalk mientras BlackBerry comenzaba a ganarse al público adolescente. Pero WhatsApp comenzó a extenderse como un viral, y de vez en cuándo veías aparecer nuevos usuarios de entre tus contactos, y podías decir aquello de: Luís ha terminado su permanencia y le han dado un smartphone, Ana ya se ha modernizado, Jesús ya tiene datos en el móvil… en un par de años todo el mundo tendrá tarifa de datos, no son listas las telefónicas ni nada. Desde el fin de la fiebre de los SMS gratuitos por internet, la gente había estado entretenida con las redes sociales, pero seguía usando el SMS para mensajes instantáneos. Sólo hacía falta decir “mensajes gratis en el móvil” para atraerlos a todos. Actualmente el que escribe puede hablar por WhatsApp hasta con sus padres. Como mucho, está el que no paga datos y es un yonki de las wifis, y cada vez que pilla una, recibe toneladas de mensajes, fotos, chistes, audios de Homer o de Bender, etc.

A día de hoy WhatsApp está caninizado, y las chorradas que antes te llegaban al email y directamente iban a spam o borrabas, ahora vuelan por los grupos de WhatsApp, y es que hoy en día molas mas cuántos mas grupos tengas; lo de los followers y los likes ya está mercantilizado y está perdiendo valor, mientras que los grupos pueden medir tu popularidad. Y si te sales de un grupo, estás out de la conversación.

Hace varios meses que me pregunto, cuál será el gasto eléctrico mundial provocado únicamente por WhatsApp, pues la autonomía de los móviles ha caído en picado debido al uso de WhatsApp, y nos ha convertido a todos en yonkis de los enchufes para poner nuestro smartphone a cargar.

Los principios morales

Pero parece que algunos no están de acuerdo con que WhatsApp gane dinero. Se sienten engañados por quién un día les regaló un caramelo a la salida del colegio, y ahora les quiere cobrar. Pero una empresa necesita dinero para pagar su infraestructura. Wikipedia pide donaciones, Google monetiza sus servicios con la publicidad, como Facebook, Twitter está a por uvas y Apple despluma a sus fanboys.

WhatsApp ha elegido cobrar y librarnos de la publicidad. Y cada uno está en su derecho de elegir si pagar o no.

Cuándo hace casi dos años Spotify decidió eliminar sus subscripciones gratuitas ilimitadas e introduccir restricciones para los no subscriptores, muchos decidieron migrar a plataformas de música sin licencias. Desmontando lo que muchos han venido defendiendo: que la razón de la piratería era el alto precio de acceso a la cultura, y que con unos precios razonables, la gente estaría dispuesta a pagar. Pero fue que no.

Y es que la gente o cree que en Internet todo es gratis o no valora el trabajo de los demás. Pero luego quieren cobrar por su trabajo. Y el que escribe no es precisamente un santo, en mi experiencia personal, después de 13 años descargando música de internet, ya estaba cansado de ocupar gigas y gigas, de esquivar banners de casinos, premios o análisis de mi ordenador, y tras descubrir Spotify decidí que había encontrado la piedra filosofal, y además era legal, al contrario que otras plataformas que ya había probado. Y haciendo uso de Spotify diáriamente una media de 8 horas, cuándo tuve que decidir si empezar a buscarme de nuevo la vida o pagar 5€ al mes, lo tuve claro y me subscribí. La ganancia era superior a la inversión, y es que ¿qué se puede comprar por cinco euros?

¿Qué se puede hacer con un euro?

No ya con un euro, sino con 0,89 euros. Poco, y cada día menos. Veamos mejor qué no podríamos hacer: comprar tabaco, aparcar en zona azul más de 20 minutos, jugar a los dardos o al billar, ir a La Sureña o al Copas Rotas. Estamos hablando de pagar 0,89 euros al año por poder hablar con casi todos nuestro contactos telefónicos sin gastar en mensajes SMS ni llamadas.

WhatsApp es el anillo único que ha venido a unirlos a todos, a terminado con la fragmentación de la mensajería instantánea, ha tirado el telón que separaba a quienes aún se conectaban a su Messenger con los que estaban cansados y preferían la tranquilidad de Gtalk. Otros han venido detrás de WhatsApp, pero se ha cumplido la máxima de quién llega primero aunque no sea el mejor, gana. Y mientras no llegue otro competidor que aporte valor añadido, WhatsApp seguirá siendo el rey.

Y no es apología al monopolio ni la evangelización de WhatsApp, es simplemente que esos 0,89€ no deberían ser razón para abandonar el servicio. Si podría ser lo la inseguridad de su tráfico de datos, el abuso de la batería, el pobre control de los mismos archivos descargados una y otra vez o la ausencia de un emoticono de un culo.

El Line como alternativa

Dejar WhatsApp porque los principios de algunos les impiden pagar por el trabajo de los demás si lo pueden conseguir gratis, es totalmente respetable, y los intentos por luchar contra ellos se han demostrado ser una batalla perdida, y una victoria para quienes saben buscar su propio cash flow.

En cambio los que apelan a principios morales por no estar dispuestos a dar un euro a un fondo de inversión de riesgo que podría ganar hasta 992 millones de dólares, no tienen ningún problema en pasarse a Line. Me lo expliquen o se unan al primer grupo, sin complejos, que intentar conseguir lo mismo por menos es muy respetable, y es lo mismo que hacen esos fondos de inversión.

Ahora que una cosa os digo, el que escribe ha probado Line, y empezando a estar cansado de tanto grupo en WhatsApp, tanta imagen, vídeo o sonido, tanto chiste y tanto ciempies tocando los cojones, ver los sticks de Line hace prever que un timeline en Line es la nueva versión de Messenger Plus!. Ahí os zurzan a todos, que el que escribe si tiene que elegir, se queda con Gtalk, que también es gratis y de todas todas, Google ya lo sabe todo sobre mi.

5 Comments on “De Whatsapp, Line y los principios de la gente”

  1. #1 Javi
    on Mar 11th, 2013 at 2:45 pm

    Excelente post!!!

  2. #2 roger
    on Mar 16th, 2013 at 10:55 pm

    Vale, los de IOS han pagado, pero no es lo mismo pagar una sola vez que una vez cada año (aunque sea poco). (y eso no es justo, es fallo de ellos no del “cliente”)

    Si se pudiera pagar una sola vez (aunque fuera el doble que en IOS, Alguno que ahora no paga, lo haría.)

    ¿Cómo son las formas de pago?
    Si son fáciles, la gente paga más.

    ¿Cómo es la competencia?
    Ofrece más características por menos.

    ¿Quienes son los que más usan Whatsapp?
    La mayoria ninis adolescentes (apostamos 0′85 y me lo metes en un sobre)

    ¡Todo influye! Aunque España si que es un país de pandereta XD

  3. #3 fran
    on Abr 19th, 2013 at 11:19 pm

    #2 Siento haber tardado un mes en contestarte. Gracias por tu comentario.

    Tienes todo el derecho a estar en desacuerdo con su política de venta, a no pagar y dejar de usar su servicio. Y ellos tienen el derecho a decidir cómo vender su servicio. El futuro dirá si acertaron o se equivocaron, y si Line supo aprovechar el momento o no.

  4. #4 Greg
    on Feb 13th, 2015 at 7:18 pm

    chillier@shun.matching” rel=”nofollow”>.…

    ñïñ!…

  5. #5 lynn
    on Feb 13th, 2015 at 11:04 pm

    physician@installations.tallow” rel=”nofollow”>.…

    áëàãîäàðþ….

Leave a Comment